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Con las primeras luces del día, el murmullo del rebaño de ovejas comienza a hacerse más inquieto, los primeros balidos y el sonido de las campanos anuncian el comienzo de una nueva jornada por la Cañada Real Soriana Occidental. La cuadrilla de pastores ajusta la impedimenta a las caballerías, atrás queda la última mirada adormecida, perdida en los rescoldos de las brasas. Hay que ponerse en marcha, las tres mil ovejas deben llegar cuanto antes a las dehesas extremeñas.
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